RUTA: Al Rocío
DIFICULTAD: Media
RECORRIDO: Lineal (sólo ida)
KILÓMETROS: 102
Hace unos días, tomé la decisión de volver a recorrer esta
ruta que tanto disfruto. Llevaba un tiempo pensando en cuándo podría hacerlo
nuevamente. Esta es la tercera vez que me aventuro en ella, pero esta vez
decidí hacerlo en solitario con mi bicicleta de carretera.
El día amaneció espectacular, y aunque no muy temprano,
comencé mi recorrido por la vía de servicio de la A-376 en dirección a la
vecina localidad de Dos Hermanas. Una vez allí, atravesé la ciudad de Este a
Oeste por la antigua carretera, también conocida como la de la venta del
nevero, para luego buscar la vía que me llevaría al polígono industrial La
Isla.
Una vez en el polígono, busqué la carretera SE-685, la cual
me llevó hasta la orilla del río Guadalquivir, en la localidad de Coria del
Río. En este punto, tuve que esperar la barca que me llevaría al otro lado del
río.


Una vez cruzado el río y con 39 km en mis piernas, decidí
tomar un descanso para desayunar y recargar energías antes de continuar con el
siguiente tramo de mi ruta.
Desde ese punto, atravesé Coria y La Puebla del Río, dos
localidades prácticamente unidas, en busca de la carretera A-8050 que me
llevaría en dirección a Aznalcázar. Esta parte del recorrido destaca por la
belleza de su paisaje, con una densa masa forestal de pinos que proporciona
sombra y un aroma encantador a lo largo de aproximadamente 20 km.
Al llegar a la entrada de Aznalcázar, giré a la izquierda en
la glorieta que encontré y continué otros 5 km hasta llegar a la localidad de
Pilas. Desde allí, tomé la segunda entrada a la derecha, y tras apenas 6 km
más, llegué a Villamanrique de la Condesa, conocida como la puerta del Rocío.
Esta localidad tiene un significado especial para mí, ya que tuve la fortuna de
vivir allí durante 6 meses en mi juventud, y cada vez que escucho su nombre, me
trae muy buenos recuerdos.
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Glorieta entrada a Villamanrique |
Como llevaba un buen ritmo y tenía tiempo de sobra, decidí
hacer otra pausa. Esta vez, opté por detenerme en la plaza del pueblo para
disfrutar de un refrigerio y entablar conversación con algunas personas que se
encontraban allí.


Saliendo por la zona del polideportivo municipal, que es el
lugar donde las hermandades pernoctan durante la época de la romería, me
preparé para recorrer los últimos aproximadamente 25 km que me separaban de la
aldea almonteña. Lo hice por lo que aquí se conoce como la carretera de las
fresas, debido a los numerosos invernaderos dedicados al cultivo de esta fruta
que se encuentran al final de la vía. Aproximadamente a la mitad de esta
carretera, en el margen izquierdo, se encuentra el inicio de la Raya Real, un
camino de arena por el que pasan las hermandades rocieras en su camino hacia la
aldea almonteña.
Desde este punto, solo me quedaba el último tramo para
llegar a mi destino. Cuando el cuentakilómetros marcaba 102 km, me encontraba
frente a la ermita, habiendo completado el recorrido.
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Ermita aldea El Rocío |
Sin duda, el tiempo fue perfecto para disfrutar del
ciclismo. Con muy poco tráfico en la carretera, fue un placer pedalear. ¡Estoy
deseando poder repetir esta experiencia en otra ocasión! 👍
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